El aeromodelismo de vuelo libre, nos enseña que cada detalle, cada ajuste, es crucial. Cada modelo es al mismo tiempo una maquina voladora y una obra de arte destinada a funcionar en un universo de variables infinitas…
Al que dejamos escapar de nuestras manos, esperando que con buena suerte retorne con nosotros.
Un hermoso ejemplo de la capacidad humana de crear, a pesar de tanta destrucción de la que somos participes voluntarios o no – a diario en estos días…
Y un recordatorio de que el vuelo solo es posible atendiendo a cada pormenor.
El vuelo libre con motores a explosión, es talvez la mejor metáfora de la vida misma, dado que en estas disciplinas, cada decisión implica la eventualidad, la posibilidad cierta de perder meses de trabajo, muchas horas de disfrute personal, estrellados en el suelo.
Un pequeño mecanismo destinado a funcionar durante apenas unos instantes, determina el futuro de todo el conjunto
Todo depende de todo…
La condicion es que también puede suceder lo imprevisto.
Cada vuelo es una experiencia de adrenalina y de descubrimiento sensorial
La motivación del aeromodelista es una expresión de la inquietud humana por controlar las variables, de ajustar los mecanismos que nos permiten volar libremente
Y es una demostración de que el conocimiento comienza con el asombro y continúa con el descubrimiento a trávez de la experiencia.
Es por eso que dedico especialmente este espacio, a mis maestros, que fueron y serán todos y cada uno de aquellos, que prefieren fabricarse su pequeña cuota de felicidad, para dejarse volar, en cada vuelo y ayudar a los otros a mirar el cielo mientras amanece.
Porque todavía amanece…
Entonces siempre habrá un lugar donde poder volar.



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